El último semáforo que paso se apaga mientras suena algo de Fito en mi auto, pensamientos se vuelven destellos que se confunden con las luces de mi ciudad, en una noche que el frío toca la piel y un recuerdo llega al alma.
Saber de donde vengo sin saber a donde voy, conducir llevándose de la música nada más. Canciones que cuentan historias y describen sueños, melodías que te hacen extrañar a quien jamás tuviste, descubrir mil formas de decir te quiero, y sentirse asfixiado por el hecho de a quien quieres decirle nunca las escuchara.
Se termina mi viaje en la realidad de cada día y al dormir empieza uno nuevo con sueños que me hacen querer desear nunca despertar. Así es la mente tan creativa y tan generosa que desde el más profundo inconsciente brota una fantasía con la que con los ojos cerrados hará que mi corazón renueve su energía